¿Patinazo del Supremo?

¿Patinazo histórico del Supremo por asumir la cronología golpista en el auto de la exhumación del dictador y criminal fascista Francisco Franco?
Reconozco que estas cosas me indignan porque me parecen un insulto a la inteligencia, a la historia, a la verdad, a todos los represaliados y a todas las personas auténticamente demócratas.
Porque no veo un «error» o un «patinazo» sino una manipulación alevosa y consciente de la historia en la línea de lo que viene sucediendo desde los poderes económicos, jurídicos, políticos y mediáticos a partir de la muerte del dictador, pasando por la tan ensalzada «Transición española a la democracia» y los cuarenta años siguientes.
Todos los historiadores con dignidad, todos los memorialistas, todos los que nos preocupamos por el conocimiento y la cultura de verdad, estamos altamente preocupados por el desconocimiento de la historia de gran parte de la sociedad española, particularmente de las nuevas generaciones. Porque no es casual ni por complejos motivos: la transición (sus acuerdos) hizo un pacto de silencio para, supuestamente, poder llevarse a cabo sin graves incidentes o consecuencias. Un pacto cuyas consecuencias pagamos, como de costumbre, los de abajo, lo poca-ropa, los montones de asesinados que siguen en las cunetas, sus familias y todas las clases populares con un poco de decoro u honestidad.
De todos es conocida la falta de enseñanza de la historia más reciente en institutos donde se sigue estudiando la época romana o medieval pero nunca se llega a los capítulos de los importantísimos acontecimientos del siglo pasado y de allí en adelante.
Gran tarea la que nos espera a los republicanos, a los ateneístas, a los educadores en general, si queremos que las cosas sean diferentes y luzca la verdad. Mantenernos en la ignorancia nos hace siervos y esclavos; la educación, el conocimiento es la base y apoyo fundamental para comenzar la liberación.

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Manifiesto 14 de Abril de 2018

De nuevo, otro 14 de abril. No es uno más, porque cada día se hace más evidente y necesario un cambio sustancial en nuestra sociedad, la apertura de un nuevo Proceso Constituyente que ponga fin al corrupto régimen del 78 heredero directo del franquismo. Este que sigue no es un diagnóstico vano o pueril:

Sin esa herencia y su continuación no serían explicables los archiconocidos casos que día a día no pueden ocultar ni siquiera los medios más adictos y serviles. Casos que nos escandalizan, tanto como nos afectan e indignan: Noos, directamente ligado a la casa real; casos Púnica, Gürtel, Lezo, Taula… ligados al PP, así como su “presunta” financiación irregular. Todo ello rodeado de unas “misteriosas” muertes que afectaban a la investigación. Caso de los ERE de Andalucía, casos del 3% y los Pujol en Cataluña, la perniciosa situación de la Justicia, los recortes de libertades que han propiciado la protesta de miles de jueces y fiscales, el escándalo de la Universidad Rey Juan Carlos con Cristina Cifuentes, supuesta “renovadora” del Partido Popular, además de otros tantos fraudulentos títulos y currículos de representantes políticos. Sin olvidar el chollo de las Puertas Giratorias, de las Amnistías Fiscales, del Rescate de la banca, autopistas,  el escándalo Castor y tantos otros que son auténticos robos del dinero público  . Qué decir del Ejército, institución que debería estar al servicio del pueblo pero que es históricamente inoperante para la defensa exterior y demasiado operativa para amedrentar y reprimir al propio pueblo que lo sustenta…

Y la Monarquía, la máxima institución del Estado, situada por encima del bien y del mal pero acumuladora de bienes a costa de los males que causa a sus pretendidos “súbditos”  en todo el Estado. Heredera del dictador Franco, nunca votada o elegida por el pueblo, con dos reyes y dos reinas en la actualidad manteniendo sus anacrónicos privilegios que les han permitido por diversas vías (grandes mordidas, céntimo por barril de petróleo, negocios armamentísticos, amistades muy peligrosas…) acumular varios miles de millones de euros escondidos en paraísos fiscales. Una institución al servicio de las políticas más retrógradas y paralizantes como se ha vuelto a demostrar en el problema catalán, que utiliza la Constitución como arma contra su propio pueblo mientras trasgrede todo tipo de leyes, incapaz e inoperante para resolver los problemas que sufre la ciudadanía. Que siguen  siendo muchos y acuciantes.

El Desempleo y la Precariedad Laboral. Al contrario de lo que presume el gobierno de M. Rajoy, la Tasa de paro en España es la que menos desciende de toda la Comunidad Europea, situándose en este momento alrededor del 17%, justo el doble de la media europea y sólo por delante de la esquilmada Grecia. Siendo, además, ese raquítico descenso directamente proporcional a la Precariedad Laboral, pues todos conocemos y padecemos las cuasi-esclavistas condiciones de los nuevos empleos “gracias” a la Reforma Laboral de 2012 y a sus leyes derivadas, esas que permiten contratos de trabajo por horas y a la carta, que empobrecen y marginan a las “afortunadas” gentes que consiguen un  empleo, que no permite, en muchos de los casos, ni siquiera la mínima subsistencia y que no proporcionan ninguna estabilidad personal ni familiar; sólo se refleja en los llamados datos macroeconómicos que sirven para dar autobombo al gobierno, además de superbeneficios a los empresarios, pasando por encima de las cabezas de la clase trabajadora.

Un Desempleo y Precariedad Laboral que incide directamente en la cuestión de las Pensiones de Jubilación al estar ligadas a los impuestos de los trabajadores que, al descender en cantidad y calidad, no son capaces de generar el importe necesario. Si a eso le añadimos el robo con alevosía de la Hucha de las Pensiones para tapar los agujeros del gobierno de turno con la clara segunda intencionalidad de “demostrar” la incapacidad del Sistema Público de Pensiones y, por ende, privatizar este servicio para dárselo a sus amigos, tenemos el cuadro completo de lo que realmente importa a la oligarquía y sus representantes en el poder: echar abajo todo lo social para beneficio de unos cuantos bien situados sin importarles en absoluto el bienestar de la ciudadanía que (mal) gobiernan. Los propios socios europeos sitúan a España a la cabeza de la desigualdad por renta de toda la Unión.

De la misma forma, uno de los sectores más afectados por la forma en que se está gestionando el mundo del trabajo es el de la Mujer. Por un lado, el porcentaje de mujeres en paro supera en un 3% al de los hombres y, por otro, la brecha salarial se ha acentuado en vez de reducirse en los últimos años. Sigue sin reconocerse el trabajo doméstico y de cuidados como un bien social, siguen sin aplicarse (y dotar de medios suficientes) políticas activas contra la violencia de género, por una educación pública, laica y feminista, no machista y paternalista. Sigue habiendo techos que impiden arbitrariamente que las mujeres accedan a puestos de responsabilidad en todas las esferas sociales.

Similar a los problemas que acarrea la Juventud, otro de los sectores más afectados. Un gran porcentaje de jóvenes, de uno y otro sexo, están en paro o han tenido que emigrar sin perspectivas de poder regresar con un empleo mínimamente digno. La reconocida Juventud mejor preparada de la historia de España sufre la paradoja de ser la que peor lo tiene para desarrollar sus capacidades, y un futuro que se vaticina con un nivel de vida y satisfacciones inferior a la de sus padres. Parece chiste, pero se ha hecho viral el reconocimiento de que lo que hace singular a la España actual es que haya tanta gente joven con carrera universitaria sirviendo cervezas (con suerte) y gente sin preparación dirigiendo el país.

Claro, para mantener este estado de cosas, para evitar las protestas y las reivindicaciones, la clase política y económica dominante recurre a la represión porque no tienen ninguna intención de mejorar las cosas para la ciudadanía, sino de mantenerse a toda costa en el poder como dueños de un coto privado de caza donde el pueblo está asignado y limitado a cobrarles las piezas más apetecibles. Sin importarles los destrozos ocasionados ni en las personas ni en la tierra que los acoge. De ahí deriva la ley mordaza, la manipulación de la Justicia, la actuación policial arbitraria, las multas y condenas a los que critican mínimamente esta situación, mientras los auténticos delincuentes se van de rositas o tienen penas mínimas y nunca devuelven lo robado. No digamos de los que alardean de patriotismo cuando blanden banderas de odio al que piensa diferente, en defensa del status quo, aunque en muchos de los casos infrinjan gravemente la ley con posturas claramente fascistas, agresivas y violentas. Un  régimen que ha sido condenado recientemente por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos

Por todo lo anterior y mucho más que daría para un manifiesto interminable, necesitamos urgentemente darle vuelta a la tortilla, regenerar esta sociedad, acabar con los escándalos y la corrupción de la corona, de las instituciones y del sistema del que forman parte. Necesitamos la convocatoria de un Proceso Constituyente que dé paso a una nueva ciudadanía protagonista de sus acciones y su destino, que construya una República Social, Laica y Federalista.

Desde el Ateneo Republicano de Zaragoza, hacemos un llamamiento al pueblo para acabar con esta situación y desarrollar, entre todos un nuevo marco económico, político y social. Y a toda la izquierda del estado, a todas aquellas organizaciones que se reivindican republicanas, a dedicar sus esfuerzos en unificar planteamientos, resoluciones y luchas para conseguirlos.

¡¡¡POR LA TERCERA REPÚBLICA!!!

¡¡¡VIVAN LA LIBERTAD, LA IGUALDAD Y LA FRATERNIDAD!!!

¡¡¡VIVA LA REPÚBLICA!!!

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Seis de diciembre: Construyamos otra constitución

Mañana seis de diciembre Ateneo Republicano de Zaragoza convoca junto a IU, UJCE, PCE y ZeC una concentración en la plaza de España de Zaragoza para reclamar el inicio de un proceso constituyente que nos lleve a definir una nueva carta magna que blinde los derechos fundamentales de las personas, consagre la igualdad, la guerra a la pobreza, a la exclusión y garantice servicios públicos completos, gratuitos y de calidad.

A continuación os dejamos el manifiesto conjunto:

Manifiesto Construyamos otra constitución

Hoy hace treinta y nueve años que se aprobó una constitución que debía sacarnos de la larga noche del franquismo. Hace treinta y nueve años se aprobó una constitución de circunstancias en la que se nos prometía un nuevo comienzo, olvidar una dictadura, una represión y una privación de libertades que había abrazado a tres generaciones.

Se redactó con ruido de sables de fondo y bajo la mirada atenta de los poderes fácticos que no querían enterrar al régimen y que hoy siguen postergando una ruptura que, casi cuarenta años después, no ha llegado.

Hoy hace casi cuarenta años se nos prometió un nuevo país, una nueva sociedad, un nuevo estado. Y es cierto que, no sin esfuerzos, avanzamos. Avanzamos para que no se expulse a nadie de la sociedad por su condición sexual o identidad de género. Avanzamos hacia la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Tenemos derechos civiles, sindicales, laborales individuales y de grupo…pero dependen de la interpretación del partido gobernante en cada momento. Y gozamos de la oportunidad de elegir a nuestros representantes en las instituciones públicas.

¿Todo esto nos ha sido dado? No. Lo hemos peleado, lo hemos luchado en las calles, hemos militado y hemos pagado con represión, cárcel y sudor cada avance, cada derecho.

Hoy estamos aquí porque todo lo que hemos conseguido está en peligro. Y es que la Constitución no se puede reformar en la línea de la reforma que ya se hizo con el 135. A espaldas de la sociedad  y primando a los ricos frente a la gente. Queremos que el proceso constituyente ponga en el centro la vida y a las personas. Pelearemos para evitar que perdamos derechos ya reconocidos para favorecer  a una economía voraz e inhumana, la economía neoliberal. Necesitamos estar preparados.

Hoy estamos aquí porque ante la oportunidad de modificar la Constitución queremos más. Queremos una nueva constitución que sustituya la que ha dado lugar al régimen del 78, anacrónica, incapaz y caduca. Queremos más derechos, y que los que tenemos no se vean amenazados por intereses espurios. Queremos no tener que reivindicar todo aquello que nos pertenece por la sencilla razón de ser y tener que pelear por lo que nos corresponde como seres humanos libres. No queremos que se pueda cuestionar nuestro derecho a una vida digna, a un trabajo digno, a un techo y a una educación laica e igualitaria.

Hoy estamos aquí porque queremos reivindicar el derecho a decidir nuestro destino, nuestro futuro y nuestro camino. Queremos abrir un debate necesario y que ese debate se haga contando con todo el mundo, que no se pacte en despachos, que las calles y plazas se llenen de gentes, propuestas y diálogos. Queremos un proceso constituyente e incluyente que proteja la independencia de la justicia. Queremos construir una constitución que no esté sujeta a interpretaciones partidistas. Queremos una constitución que garantice la pluralidad, el respeto y la diversidad, ¡construyamos!

Construyamos un nuevo país en el que la pobreza no tenga cabida y que las oligarquías económicas no condicionen la política.

Construyamos un estado en el que podamos decidir quién nos representa y hasta cuando. No queremos una familia real intocable y protegida por una justicia cómplice que no hemos elegido y que confunde los favores personales con las obligaciones institucionales.

Construyamos un mundo en el que niñas y niños sean iguales, no deban luchar para romper techos de cristal y rompan con los roles de género artificiales e impuestos. Un mundo en el que no importe con quién te acuestas y con quién te identificas. Un país donde los derechos sexuales y reproductivos sean derechos constitucionales.

Construyamos ciudades en las que una mujer no tenga miedo de andar sola por la calle sea la hora que sea. En las que la educación feminista no sea una opción sino la norma. Y la corresponsabilidad en el cuidado la garantía de la igualdad efectiva.

Construyamos una realidad en la que la dignidad no sea moneda de cambio para poder garantizar un sustento. En la que el trabajo y la vivienda no sean solo palabras en un artículo de la ley.

Construyamos una constitución en la que la Sanidad, la Educación, las pensiones  y los Servicios Sociales estén blindados, sean efectivos, públicos, universales y de calidad.

Construyamos, construyamos para que las familias sean variadas, múltiples e iguales en derechos. Para que la diversidad funcional no sea minusvalía. Para que juventud y la infancia tengan un futuro, la educación no sea privilegio y el futuro algo más que una incertidumbre. Para que la religión de una parte no sea la parte del todo y el estado sea laico y aconfesional en todas sus expresiones. Para que las urnas gobiernen a las banderas, el derecho a decidir un derecho inalienable y el derecho a la información no sea cercenado por la aplicación disimulada de la censura por parte de quien los controla, mintiendo y generando opinión a favor de sus intereses.

Construyamos una nueva constitución, una sociedad, un estado, un mundo en el que las leyes estén vivas y sirvan a las personas. Que rompa la dinámica bipartidista en la que la radicalidad sea el motor de cambio y progreso.

Porque si no somos nosotras, otros con sus intereses lo harán. Construyamos lo que queremos, construyamos.

 

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¿Por qué no se planteó la República durante la transición?

La desaparición del dictador en 1975 fue el motor de arranque para un cambio histórico. Duró 40 años, vino impuesto por la fuerza, tras violentar y pulverizar el gobierno de la II República elegida libremente por los electores. Este periodo dictatorial de Franco se generó por el Golpe de Estado fracasado, que los militares rebeldes lo convirtieron en una cruenta Guerra Civil no deseada, a través del terror con la complicidad y ayuda de la Italia fascista y la Alemania de Hitler, así como la política de «No Intervención», de las democracias europeas.

El franquismo consiguió la casi total anulación del pensamiento de la clase trabajadora, motor de cualquier movimiento en pro de libertades. Sus llaves maestras fueron el terror, el asesinato, las cárceles y las torturas.

¿Monarquía o República? Adolfo Suárez reconoció en 1995, en una entrevista recientemente emitida por La Sexta Columna, que tuvieron en mente un referéndum sobre esta posibilidad y lo descartaron porque las encuestas daban ganadora a la opción republicana. Pero era una idea fracasada, porque no cabía en el estrecho camino de los que tutelaron la Transición.

¿Por qué? Porque el sistema de la Transición fue el de élites pactando, repartiéndose cargos, instituciones y prebendas. Con el poder en las manos ocultaron sus pasados y se convirtieron en demócratas. Los últimos asesinatos del dictador, (que no los últimos del posfranquismo), los cometió tan solo siete semanas antes de su muerte, frente a la oposición mundial.

Con la muerte del dictador, los beneficiarios de la situación, quedaron desamparados y comprometidos. Enfrente, una creciente pero mínima oposición tuvo que revolverse a las desastrosas condiciones creadas. Difícil pensar en una restauración republicana, con una mayoría de la clase trabajadora mirando más, a la consecución de mejores salarios y al salto de sus hijos a las universidades, como así sucedía.

Dos días después de la muerte de Franco, Juan Carlos fue nombrado rey de España, jurando ante las Cortes cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardar lealtad a los principios del Movimiento Nacional”, pasando por alto la decisión del pueblo. Somos un país que despachó a la realeza un 14 de abril y Franco alumbró otra para el futuro, más útil y manejable, porque no la restauró, sino que la instauró.

Sin fuerzas progresistas activas, Franco lo redujo a: «monarquía o la nada». Pacientemente programó su triunfo. Eligió al hijo y a la vez, ninguneó al padre. Y así seguimos. Nadie ha intentado desde el Parlamento el desarrollar ningún proyecto de democracia de nuevo modelo. Ha interesado más el mantener el bipartidismo consensuado.

La batalla y origen de la Transición la empezaron Juan Carlos I, Torcuato Fernández Miranda y Santiago Carrillo, aceptando este camino la Junta Democrática, (PCE) y Convergencia Democrática, (PSOE), que se unieron, en el pacto como:»PLATAJUNTA».

En esta línea de lucha, aún con distintos intereses, estaban los sindicatos libres recién autorizados, una gran parte del país formada por trabajadores, estudiantes, intelectuales, artistas, una pequeña parte del Ejército y otra de la Iglesia contestataria. Enfrente y con las manos al cinto, vigilaban los que deseaban perseverar el «estatus quo», a cualquier precio.

La Transición fue el punto de arranque para hacer desaparecer el pasado reciente, la memoria viva, la amnesia total, el olvido de los hechos acaecidos en la G.C. y durante la dictadura, con el punto final, de la amnistía de 1977, idéntica para reos y verdugos. Fue otra de las bases con que se confeccionó la Transición, a imagen de una mayoría continuista, donde los franquistas solamente tuvieron que cambiar la chaqueta de siempre, por la de demócratas de toda la vida. A este tratado se sumaron todos aquellos cuyas manos estaban manchadas hasta los codos, unos por crímenes, otros por dilapidación y corrupción y muchos por ambas causas, siguiendo el consenso pactado precisamente, desde la muerte del dictador hasta la reforma de Suárez de 1976, y el nacimiento de la Constitución de 1978.

Sus artífices pasaron de puntillas en artículos espinosos, como la laicidad, olvidando la separación Iglesia-Estado, dejando altamente favorecida a la Iglesia con el Concordato, en funciones desde 1953 y las ambiguas formas de tratar el estado aconfesional de España. Fue la élite política la favorecida, en la cual quedaron totalmente integrados la mayoría de los políticos que obtuvieron mandato durante el franquismo. «Mucho cambio para que nada importante cambiase». Siguieron los mismos, con distintos collares. La política mantenida hasta hoy día, después de 40 años de democracia, es la prueba, tenemos una oposición débil y una izquierda liberal desunida y en minoría.

Hemos sufrido un manejo interesado de la Historia desde la base de que todo aquello que algunos conocemos, lo han convertido en un tesoro que pertenece a la Patria y no interesa que se conozca, porque afectaría a todos, es decir, a los propios ciudadanos que la vivieron, incluyendo a los sediciosos. Lo que importaba era el olvido, que al final, lo hemos heredado.

Yo, suscribo que: la Historia ha de enseñarse desde los Institutos de forma profunda, con coherencia y sin miedos. ¿Por qué nuestros jóvenes la desconocen, a pesar de que está presente en los libros de 4o de ESO y 1o de Bachiller?… Es fácil sacar conclusiones.

Ha sido el seguimiento del …»Todo atado y bien atado». Ahora, nos queda el futuro… que seamos capaces de generar.

Félix Tundidor

28 de octubre de 2017

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