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Comunicado del ARZ an te las próximas elecciones del 29-N 2026

El mejor homenaje a Maricarmen, tras su fallecimiento a causa del desahucio sufrido recientemente, es conseguir y consolidar un gobierno progresista para el pueblo trabajador. Un gobierno que asegure por ley los Derechos Básicos que, en estos momentos, no se garantizan: Vivienda y Empleo dignos, Sanidad y Educación Públicas y Universales sin ninguna prioridad, menos “nazi-onal”. Un gobierno feminista, ecologista, pacifista e internacionalista que no se pliegue a los dictados de personajes o países que solo buscan su propio interés y la defensa de sus privilegios.

Un gobierno que proteja a la Ciudadanía con Libertad de Expresión, con cauces de verdadera participación; con unas Fuerzas de Seguridad dedicadas de lleno a defender nuestros derechos y libertades plasmados en leyes; que establezca una verdadera Justicia claramente diferenciada del resto de poderes del estado; que defienda unos medios de comunicación veraces y contrastables.

Todo esto, que parecería lógico en una democracia del siglo XXI, dista mucho de estar conquistado y asegurado. Muy al contrario, se vislumbran negras tormentas que harían retroceder décadas nuestras conquistas.

Por eso, desde el ARZ, hacemos un Llamamiento a todo el espectro de fuerzas de izquierda del estado para que sean consecuentes con el momento histórico en que nos hallamos. No podemos permitirnos dar pasos atrás. No podemos renunciar a nuestros derechos ciudadanos en peligro.

Y decimos que SE PUEDE. Se puede si se quiere porque nadie en la izquierda puede negar lo anterior. Porque, si no se consigue, será por otros intereses ajenos a los que decimos defender: los de la mayoría ciudadana. Se puede con UNIDAD en lo común. No es momento de mirarse el ombligo o esperar a que llueva o escampe. Es momento de raciocinio y voluntad. Decía Kapuscinski que para ser buen periodista hay que ser buena persona. Creemos, sinceramente, que esto es aplicable a la clase política; ejemplos de malos los encontramos por cientos en la derecha española y universal. Diferenciémonos de ellos o estamos perdidos. Y hagámoslo no sólo para momentos electorales: sigamos ahondando y concretando esa unidad en el día a día, en calles, asociaciones e instituciones. Sin egos, sin personalismos, sin sectarismos; con humildad y humanismo, asumamos que sólo somos -en todo caso- representantes de la ciudadanía. Una ciudadanía que espera lo mejor y lo quiere ya porque mañana puede ser tarde. Que no nos pase como a Mari Carmen. Por ella y por todas las Mari Carmen que sufren las leyes liberales y retrógradas. Por la imprescindible Unidad de la Izquierda.

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